El olmo de mi jardín está feliz.
Con la llegada de la primavera llegaron las brisas que ayudaron al olmo a desparramar sus millones de hijos.
Parecía una nevada, millones de semillas tapizaban el suelo.
Algunas remolonas entraron a la cocina, otras ayudadas por el viento pasaron los límites de mi jardín .
Aquellas, las aventureras y audaces se dejaron llevar, pero solo cuando el viento cesó y se precipitaron al suelo, tomaron conciencia.
Algunas se sintieron felices, rodeadas de hierbas, pero esas, las que cayeron en el pavimento de la calle se sintieron desfallecer..." tanto esfuerzo para nada".
De pronto, cruza raudo un vehículo.
Deja remolineando a varias sobre el asfalto pero una se agarra fuerte del neumático y resiste mientras llora desconsolada.
Mientras es llevada , comienza a comprender que no hay futuro en la hendija del neumático.
Se siente abatida, sin esperanzas y triste por su padre, no logró lo único para lo que había sido creada, llegar a tierra firme y brotar...
A punto de dejarse caer para morir en el asfalto, el auto disminuye la velocidad, entra a un camino ondulado, húmedo y fértil.
La semilla no lo advierte y se deja caer, llorando.
Aun no lo sabe, pero su padre sí.
Aun no sabe que ella, la más pequeña y desafortunada semilla llego muy lejos, mas lejos que cualquier otra.
Está lejos de casa pero su padre sabe que crecerá.
Será un gran árbol .
Y anciano él, hará su ultimo esfuerzo para estirarse y decirle desde lejos : " Hija, tú eres mi mayor orgullo".
Mostrando las entradas con la etiqueta olmo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta olmo. Mostrar todas las entradas
viernes, 28 de septiembre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

